El apocalipsis de las consolas qué pasaría si Xbox deja de fabricar hardware

Las conversaciones sobre el futuro de Xbox han estado más calientes que nunca. La expansión de sus juegos a otras plataformas, los rumores de una posible “Xbox portátil” y las declaraciones de sus directivos sobre el compromiso con el hardware de próxima generación (aunque “muy premium”), han encendido todas las alarmas. Es inevitable: en el rincón más oscuro de la mente de un gamer y analista, surge la pregunta: ¿Qué pasaría con el mundo del videojuego si, de la noche a la mañana, Microsoft decidiera abandonar por completo la fabricación de consolas de sobremesa y portátiles?

La idea de una industria de consolas de sobremesa dominada solo por PlayStation y Nintendo es, para muchos, aterradora. Y lo entiendo, porque si bien el software de Xbox (Game Pass, estudios first-party) seguiría vivo en PC y en otras consolas, la pérdida de un competidor directo en el hardware podría tener consecuencias catastróficas para el jugador.

El peligro de la hegemonía: adiós a la competencia

Desde el inicio de la “guerra de consolas” hemos tenido al menos dos grandes contendientes (y a veces hasta tres o más) luchando por el mismo espacio: Atari, Nintendo, SEGA, Sony, Microsoft… Esta competencia, por muy ruidosa y absurda que parezca a veces, es lo que ha mantenido los precios a raya y ha impulsado la innovación.

Si Xbox desaparece como fabricante de consolas, Sony (PlayStation) se quedaría con el 90% del mercado de hardware de alta gama, con Nintendo ocupando su nicho de mercado con una propuesta diferente.

¿Qué perdería el consumidor?

  • Innovación estancada: Sin la presión directa de Xbox, ¿qué obligaría a Sony a ser arriesgada con su próximo hardware? Características como el Quick Resume, el FPS Boost o el soporte para cross-buy y Smart Delivery (aunque luego se haya popularizado) nacieron o se impulsaron fuertemente en la plataforma de Microsoft. La competencia hace que todos se esfuercen más.
  • Aumento de precios: Al no haber un rival directo peleando en la misma liga, Sony podría tener mucha más libertad para establecer los precios de su consola y de sus juegos, sin miedo a que el público se pase a la competencia. Lo mismo podría suceder con los precios del PlayStation Plus.
  • Menos servicios day one: La llegada de juegos de estreno a servicios de suscripción (day one) es, en gran parte, gracias a la existencia de Xbox Game Pass. Si Microsoft se vuelve solo un publicador en otras plataformas, su servicio podría perder fuerza en consolas de la competencia, que priorizarían sus propios planes de suscripción (o simplemente, se relajarían al no tener que competir con Game Pass directamente).

El triunfo del Game Pass (¿y del PC?)

Si algo ha dejado claro Microsoft es que su futuro está en el software y los servicios. Si abandonan las consolas, el Game Pass se convertiría en un servicio multiplataforma total, el Netflix de los videojuegos, disponible en todas partes: PC, PlayStation, Nintendo, móviles, smart TVs.

Microsoft como la “Electronic Arts” del futuro

Esto convertiría a Microsoft en un gigante publicador, una especie de Electronic Arts, Activision o Take-Two, pero con una cartera de estudios y franquicias first-party brutalmente más grande (Halo, Gears, Starfield, The Elder Scrolls, Call of Duty, World of Warcraft, Doom, etc.).

El lado positivo es que, literalmente, jugaríamos a todo. El catálogo de Xbox estaría disponible para los usuarios de PlayStation, y el mercado de PC (Windows) se consolidaría como la plataforma principal para los juegos de Microsoft. Sin embargo, para la mayoría de los jugadores de consola, que buscan la simplicidad de un único dispositivo y un ecosistema cerrado, sería un cambio dramático.

Una consola menos es una voz menos

Al final del día, cada consola es un ecosistema que, con sus aciertos y errores, aporta su propia identidad y visión del juego. La salida de Xbox del hardware no significaría solo un pedazo menos de plástico en el mueble, sino una pérdida de diversidad y fricción en el mercado.

Puede que a muchos no les guste la dirección que está tomando Xbox, pero su existencia como competidor en la fabricación de consolas es vital para que la industria se mueva. Un mundo con menos opciones de hardware es un mundo con menos presión para innovar, y eso es algo que, a largo plazo, nos afecta a todos los gamers.

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